SLIPKNOT: ANTENNAS TO HELL, nuevo trabajo recopilatorio.



Que lo que ansiamos realmente es un nuevo disco de estudio? es completamente cierto, nadie quiere olvidar a Paul Gray, pero habría que ser muy, muy fanático para pedir la disolución de una banda de nueve componentes porque falleciera su bajista, por muy miembro fundador que fuera. Lo que ocurre es que Corey Taylor acaba de declarar que aún tardarán en volver a verse las caras (¿o habría que decir máscaras?) en un estudio, con lo que, a falta de pan, buenas son tortas; además que, aunque los de Iowa cuentan con varios lanzamientos que cubren sobradamente sus andanzas sobre los escenarios, éste es su primer recopilatorio en toda regla.
Ya ha llovido desde que con su debut del ’99 descubriéramos a la que iba a ser una de las bandas de metal más importantes del presente milenio. Hasta ese momento nadie podía imaginarse que el death pudiera mezclarse con el entonces tan en boga new metal. En el plano musical la fórmula ya era lo suficientemente atractiva, pero es que además estéticamente nos la presentaban como enmascarados esbirros del mal, personajes que parecían sacados de películas como “Viernes 13”, “La matanza de Texas” o “Hellraiser”. En sus primeros años de fama no dejaban que les fotografiaran sus verdaderos rostros, lo cual, como era de esperar, no hizo sino atraer más y más focos sobre ellos. Con el tiempo su sonido perdió parte de la brutalidad inicial y se volvió más detallista, mientras que poco a poco nos dejaban conocer a los seres humanos que se escondían tras los psicópatas de Des Moines.
De todo este párrafo es fiel reflejo este ‘Antennas to Hell’ que repasa toda su trayectoria discográfica. Con un total de 19 cortes, no se cortan en incluir cinco temas de la obra que les dio a conocer -“(sic)”, “Eyeless”, “Wait and bleed”, “Spit it out”, “Surfacing”-, para mí y para muchos su mejor trabajo, probablemente el más bestia de todos también. De ‘Iowa’ (2001) son cuatro las contribuciones directas: “People = shit”, “Disasterpiece”, “Left behind” y “My plague” (en la mezcla que se hizo para la BSO de “Resident evil”), más “The heretic anthem”, la primera canción extraída del audio de lo que fue su DVD ‘Disasterpieces’ (2005), registrado en Londres. La otra, justo a continuación, es “Purity”, con la que volvemos a su debut, del que sumamos pues seis temas en total. Son sus esfuerzos más relevantes, sin menospreciar por ello sus otros dos álbumes de estudio; de hecho, de ‘Vol. 3 (the subliminal verses)’ echo en falta los redobles militares de “The blister exists” y nos tenemos que conformar con “Pulse of the maggots”, “Duality”, “Before I forget” y “Vermilion”. También con cuatro temas cuenta su, hasta el momento, último trabajo, un lejano ‘All hope is gone’ (2008) que a mí me pasó más desapercibido; son “Sulfur”, “Psychosocial”, “Dead memories” y “Snuff”.
El CD 2 recoge su actuación del Download Festival en 2009, o sea, es el audio de su DVD de 2010 ‘(sic)nesses’, y es ahí donde pierde puntos ‘Antennas to Hell’, puesto que en realidad no hay ningún tipo de material que haya sido alumbrado para la ocasión. Eso sí, gracias a que aquí encontramos la citada “The blister exists’, la rareza “Get this” y “Everything ends” de su segundo plástico, podemos con él hacernos una idea más completa de su legado.
Por el mismo motivo se agradece el DVD, que comprende sus videoclips y algunas canciones en vivo que ejercieron de promocionales también, apareciendo más temas que no figuran en los CDs, concretamente “Scissors”, “Vermilion pt. 2” y “The nameless”. Además incluye una avasalladora colección de imágenes en directo y entre bastidores compiladas por Shawn Grahan titulada “Broadcast from Hell”. Va mostrando a cada uno de los músicos en acción, y uno se emociona cuando llega el momento de recordar a Paul Gray.
El formato del lanzamiento, en digipak desplegable con un cuidado y amenazador trabajo artístico, redondea la oferta.

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